El vermut vuelve a estar de moda

Vermouth, Vermut o Vermú. Independientemente del nombre elegido – todos son válidos – para esta bebida que vive actualmente un bonito resurgir, se debe saber principalmente que se trata de un vino aromatizado.

Como curiosidad decir que su nombre deriva del alemán “wermut” que significa “ajenjo”, uno de sus principales componentes, el que le aporta su amargor característico. Se elabora a partir de un vino blanco o tinto base mezclado con un extracto de hierbas aromáticas. Hay casos curiosos, como el del Vermú gallego St. Petroni, que se elabora con vino blanco pero se tiñe con flor de hibisco, presentando una tonalidad roja oscura.

En la particular receta de hierbas, raíces, cortezas de cítricos y la adición de otros ingredientes como el caramelo (azúcar quemado), reside la diferencia entre los vermuts. Cada casa guarda celosamente su particular receta.

Sugerentes nombres como el mencionado ajenjo, genciana, naranja, manzanilla, limón, canela o clavo, entre muchos otros,componen los “botánicos” que se utilizan para aromatizar el vermut.

En algunos casos, el vermut recibe una crianza en barrica que acaba de redondear sus sensaciones e integrar todos estos componentes aromáticos en el vino usado como base. El resultado es una mayor complejidad aromática, una sensación de dulzor más perceptible, pero también un amargor amable con toques torrefactos procedentes del tostado de la madera.

En el vaso, el vermut promete una cascada de sensaciones en cada trago, y está asociado, además, a momentos de ocio y disfrute: al aperitivo, al afterwork y a la charla distendida entre risas y alegría.

Alboronía

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